Saturday, October 27, 2012

Cantando con Candelario Obeso

El poeta Candelario Obeso escribe como suena, es decir, la oralidad se ubica sobre las reglas de la gramática que según el maestro de primaria, debemos respetar y seguir. Obeso nos enseña que no siempre debe ser así, que hay mucho por descubrir al escuchar como habla la gente. Un ejemplo de los muchos que incluye en sus Cantos Populares de mi Tierra es "Cancion der pejcaro" (128-131).

En "Cancion der pejcaro" notamos desde el título del poema la falta de acento y la sustitución de letras por otras, como por ejemplo la R por la L: del se convierte en der. Lo mismo sucede con la S, pasando a J (pescaro, pejcaro), y R también tomando el lugar de la D (pescado, pejcaro). Al pronunciarla, se nota una forma de hablar rápida, con ritmo o énfasis al final de la palabra. Es como si se agrega algo para terminar la palabra, lo cual es interesante porque al mismo tiempo se "pierde" la última letra, la cual debería ser la R (pescador), la cual aparece para reemplazar otras.

El poema es una canción de un pescador que medita sobre su situación socio-económica. Comienza mirando la luna, al inicio de su jornada laboral:
Ahí viene la luna, ahí viene
Con su lumbre i clarirá;
Ella viene i yo me voi
                   A pejcá….
Surge en este momento una temática de claridad, luz. La luna aparace como una anunciante de buenas noticias. No todos los días son buenos para pescar, pero el pescador se entusiasma al ver salir la luna. Es también una portante de seguridad, la luz de la luna le dice al pescador que se puede marchar, que no hay que temer. La seguridad de la luna invita al pescador a pensar en la vida:
Trite vira e la der probe,
Cuando er rico goza en pá,
Er probe en er monte sura
                    O en la ma.
El pescador se identifica como pobre de vida triste, en comparación con el rico que disfruta sin mayor problema. La canción adquiere fuerza con la pronunciación al final de los versos, lo cual puede comunicar furstración, enojo. El hablar rápido y continuo también podría significar una resolución, algo que el pescador ya ha pensado varias veces, y que está llegando a un momento de explosión. Pero cualquier tormenta tiene un momento de calma:
Er rico poco se efuécza,
I nunca le farta ná,
Toro lo tiene onde mora
                     Póc remá.
Es mi parecer que esta estrofa baja un poco el tono de la anterior. Ciertamente la meditación sobre la vida en compañía con la luna continúa, pero hay algo en la pronunciación que no añade lo que encontramos en la estrofa previa. Quizás porque el número de eres es menor (de siete a cinco), se traduce en menos fuerza oral. El pescador, podríamos decir, está triste, y baja la voz de su canto. Pero regresa poco a poco:
Er probe no ejcanza nunca
Pa porecse alimentá;
Hoi carece de pejcao,
                   Luego é sá.
Aquí la canción retorna al sujeto del pobre, con lo que el tono se siente nuevamente alimentado de la furia por las vicisitudes que debe pasar el pescador para poder comer algo. Los acentos al final de los segundos y cuartos versos hacen que al leerlo el tono suba y baja, poniendo así un juego de pronunciación que impregna la canción de la frustración del pescador. Esta misma estructura se mira en la siguiente estrofa:
No sé yo la causa re eto,
Yo no sé sino aguantá,
Eta conricion tan dura
I ejgraciá!….
………………………..
La canción llega a su clímax, la frustración que vive el pescador día a día debe salir de su cuerpo. El canto le sirve como una forma de expresión para poner sus sentimientos en orden. De mano de la luna, el pescador entra en un espacio de clarificación, se ha dado cuenta que ya no puede más, que los ricos no tienen coartada, que la vida ha sido dura pero que no debe ser así. Una pausa llega en el justo momento cuando el pescador la necesita, para cerrar los ojos e imaginar un mundo mejor. Con la claridad de la luna el pescador recuerda la razón verdadera de su vida, su amada:
Ahí viene la luna, ahí viene
A rácme su clarirá;….
Su lú consuele la penas
Re mi amá!
Las penas de su amada provienen de la vida dura que debe llevar con el pescador. Y el saber que su amada está en el misma lugar que él, y que la luna los alumbra a ambos, le da al pescador la respuesta a su duda, ¿aguantar o no aguantar? La luna los consuela, les dice que la vida debe continuar, que no hay que rendirse, que hay mucho todavía que se puede hacer. La canción está apenas comenzando...

Obeso, Candelario. Cantos Populares de mi Tierra, Secundino El Zapatero. Bogotá: Ministerio de Cultura, 2010.

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