Manrique comienza su prólogo declarando la poesía de Obeso como un "jénero de poesía enteramente nuevo en el país, i acaso en la lengua castellana" (150). Manrique se refiere a la uniforme escritura del español en los poemas de Obeso con base en la oralidad; es decir, escribiendo como suena y hablan el español donde vivió Obeso, en el pueblo Santa Cruz de Mompox sobre el río Magdalena. Es de admirar como la oralidad toma lugar sobre la gramática oficial de la tal llamada "real academia," la cual de hecho se podría catalogar como externa de los hablantes del español en cada región de su uso. Así, es una poesía que responde al sentido popular del habla de su gente.
Manrique agrega que es precisamente en el "lengua vulgar" de la gente en la que se puede encontrar y se debe buscar "los pensamientos mas delicadamente poéticos, expresados con donosura i gracia admirables" (150). Lo poética no es cosa de exclusivamente leer a los autores clásicos, sino que también el poeta debe involucrarse e interactuar con aquellos que lo rodea, el pueblo. El mal llamado "lengua vulgar" no es para Obeso de aborrecimiento; al contrario, es de estudio, celebración, y digno de ser escrito.
Lo político y la identidad nacional entra dentro de la poesía de Obeso, con Manrique argumentando que la oralidad de la poesía de Obeso llama a una reflexión sobre cuál es el español que representa a Colombia, el oficial y real o el vulgar y realmente poético. Manrique dice: "si así es el habla de la jente no instruida del Estado de Bolívar, tal debe ser sin duda i mui racionalmente el lenguaje que la representa" (150). Obeso demuestra a los colombianos que el español que se habla en la calle, el idioma de los pobres, debe ser escuchado con cuidado, que encierra poesía por ser escrita. Políticamente también ha ser de debate ya que es la forma de hablar de la mayoría, y si la democracia es correcta, debería ser la forma de comunicación que representa al país que habitan.
Como un lector más de sus poemas, puedo decir con mucha confianza que Obeso nos muestra la importancia de escuchar a la gente, la poesía de la voz del pueblo, una celebración de lo popular.
Obeso, Candelario. Cantos Populares de mi Tierra, Secundino El Zapatero. Bogotá: Ministerio de Cultura, 2010.
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