En la carta de Titu Cusi Yupanqui, incluída en la colección Cronistas Indios y Mestizos de Francisco Carrillo, se relata los varios escenarios vividos por la población inca comenzando con el enfrentamiento contra Atahualpa, tío de Titu Cusi, y la manera en que su padre, Manco Inca, recibe a los españoles. Según la carta, Manco Inca cree que los colonizadores son enviados divinos, viracochas de la religión inca, y por lo tanto las puertas se abren fácilmente para ellos y reciben oro y plata. Manco Inca trata de aliarse con los españoles, les presenta tributos, tesoros y todo cuanto quieran. Sin embargo, no tarda mucho para que Manco Inca los llame "demonios" debido a las traiciones en contra de la buena fé de los nativos (54). A partir de allí, se empieza a planear la rebelión con la que se desata el cerco del Cuzco y las sublevaciones en Lima, Cullco Mayo, y otras poblaciones. Los enfrentamientos con los españoles obligan a Manco Inca a retirarse a los Andes, no sin antes elevar a rey a Titu Cusi (85-7). Titu Cusi continúa la lucha inca por muchos años más, pero llega a un punto en que acepta la paz con los españoles y se convierte al cristianismo (96).
Al final de la crónica se explica que la carta fue escrita por un escribano de nombre Martín de Pando, quien es contratado a comisión del gobernador. La carta se envía al Rey Felipe "en demanda de buenos tratos" (102). A nosotros nos llegó esta carta después de cientos de años de haber sido archivada en España. Ahora nos toca preguntar qué efecto, si alguno, tuvo esta carta. ¿Cambió de algo el trato de los colonizadores con el pueblo inca después de que el rey la haya recibida? Difícilmente. ¿Pensaba Titu Cusi que el rey habría de leer su carta? ¿Era el rey el destinatario de la carta? Preguntas que talvez no tengan respuesta, pero podemos ofrecer algunas ideas.
Considero útil la introducción de Carrillo a la crónica, donde arguye que la carta presenta una tensión entre ideología española y rebelión inca, a lo cual Carrillo nombra como una "crónica mestiza" (39). Con esta idea podríamos decir que lo que se busca en la carta es una formación de identidad. Es obvio que el enfrentamiento, el hallazgo común de otra civilización, causa un trauma de identidad díficil de imaginar. Una nueva identidad se estaba moldeando y una carta puede servir para iniciar un diálogo con aquella persona que se supone representa mejor que nadie la cultura de los otros, un debate entre reyes.
Sin embargo, el destinatario quizá no es el rey mismo, sino que en la búsqueda de identidad en que han caído, es una carta que se escribe para encontrarse a sí misma. El destinatario es creado entre la persona que la dicta y el escribano que la copia. Es un diálogo que comienza en casa, una búsqueda de identidad que todavía no tiene destino, que apenas se está moldeando. La carta tiene un signatario, pero quien no puede escribir español. Tiene un escribano, pero quien no sabe la historia. El lector es desconocido. La carta se podría imaginar como un collage para un lector que todavía no se conoce, y se empieza a a crear en el proceso dictado-escritura. ¿Quién es el destinatario? El destinatario es el lector, el lector es obra de la carta.
Carrillo, Francisco. Cronistas Indios y Mestizos. Lima: Editorial Horizonte, 1991.
No comments:
Post a Comment